Infección de coxis y formación de fístulas no comunicantes. Extirpación de ambos.

Juan Manuel

enviado 2013-09-01

2010 (La caída)

Recuerdo haber estado en la universidad, esperando por unas fotocopias en una banca. Como era muy inquieto, me subí en el respaldar del asiento para sentarme ahí. De pronto, me resbalo y siento un profundo golpe en el coxis. Me había caído sobre un fierro que me fracturó el coxis. El dolor fue insoportable y casi me desmayo, pero no lo llegué a hacer. Días después me pasó el dolor. No fui a ver a ningún médico pues pensé que pasaría eventualmente y podría seguir con mi vida como siempre, pero me equivoqué.

2011 (Los primeros abscesos)

Como le resté importancia al problema, yo seguía con mi vida normal, hasta que un día, camino a la universidad, sentí que no me podía sentar bien en el asiento del automóvil. Era el mismo tipo de dolor que sentí cuando me fracturé el coxis el año pasado, pero en menor intensidad. Sin embargo, tampoco le tomé importancia, pero sí le conté a mis padres. Ellos me llevaron al médico y éste determinó que se había formado un "absceso perianal". En el hospital, los médicos cirujanos pensaban que este absceso se debía a una fístula comunicante entre el intestino y la piel, pues era un absceso que, al drenarlo, continuaba supurando líquido blanco (parecido al pus o materia). En fin, en el hospital me internaron para drenarme el absceso. Lo drenaron y tuve una semana y media de antibióticos por vía intravenosa. La herida se cerró y salí del hospital tranquilo. Sin embargo, a los pocos meses, se volvió a romper la piel y empezó a drenar un líquido blanquecino que era muy incómodo pues manchaba la ropa y me hacía sentir mal.

Volvimos a ir al hospital, mis padres me llevaron (ellos son muy buenos y siempre se han preocupado por mi). Los cirujanos me dijeron que definitivamente se había formado una fístula, dado que estaba drenando líquido y estaba a punto de formarse otro absceso que necesitaba drenaje. Me dijeron, además, que el tratamiento en este tipo de casos es la realización de una "colostomía", es decir, abrirme el estómago y sacarme el intestino por ahí para que la fístula se cierre sola tras unos meses. La idea me asustó muchísimo y de inmediato fuimos a ver a un especialista en fístulas, el coloproctólogo Luis Borda Mederos, del hospital Almenara. Él nos dijo que tenía que revisar en sala si es que había o no había fístula comunicante, y el procedimiento sería, de haberla, dejar un sedal y que vaya cortando poco a poco a través del esfínter. Bueno, el riesgo era la incontinencia fecal permanente, pero bueno. Nos arriesgamos. Entré a sala y el doctor me retiró todos los trayectos fistulosos y determinó que no había comunicación con el ano ni con el intestino bajo, lo que fue un alivio. Salí de sala y me recuperé satisfactoriamente, pero solo por unos meses más.

2012 (La misma historia):

Luego de unos meses de retomar mi vida normal (universidad, trabajo, amigos, fiestas), sentí que se me caía el mundo nuevamente, pues se me hacía difícil sentarme por un dolor muy parecido al que producían los abscesos anteriores. Efectivamente, se había producido un absceso en la zona perianal, entre el coxis y el ano. ¿Se imaginan el dolor para sentarse? Bueno, era un dolor infernal. Fuimos nuevamente a visitar al Dr. Borda, el cual nos dijo que tenía que hacer una nueva cirugìa para retirar los trayectos fistulosos nuevos que se habían formado, luego de reducir el absceso con antibiòticos por una semana previa a la operación de aquel entonces. Así sucedieron las cosas, entré a sala y el Dr. retiró los trayectos, pero encontró una comunicación muy pequeña entre el ano y la piel, muy muy pequeña. Entonces, el Dr. decidió colocar un sedal para que la fístula cierre.

Al paso del tiempo, la fistula cerró y no me causó problemas de incontinencia, por lo que doy gracias a Dios. En fin, la herida cerró y empecé a volver a hacer mi vida normal hasta que todo se frustró de nuevo.

2013 (El año definitivo)

Aparentemente, unos meses después de la operación con el Dr. Borda, volvieron a aparecer unos puntos alrededor del coxis. Como si algún líquido buscara una salida. Al final, tuve unos tres puntos de drenaje por donde supuraba líquido blanquecino, a veces mezclado con sangre. A veces solo sangre y a veces se formaban abscesos que yo trataba de drenar con presión (pues había unos huecos abiertos por donde drenaba). El dolor era regular, pero las molestias eran infinitas. Tenía que andar con gasas para todos lados, cambiándomelas regularmente.

Bueno, decidimos visitar al Dr. Borda una vez más y, tal y como señaló las veces anteriores, dijo que tenía que operar puesto que la zona se había fistulizado y la fístula original se había ramificado, originando que me salgan 3 o 4 huecos por donde drena líquido blanquecino. En fin, él solicitó una resonancia magnética para, más o menos, ver como estaba la zona. Cuando me saqué la resonancia, detectaron que había una osteomielitis en el coxis, es decir, una infección del hueso del coxis.

Antes de sacar conclusiones apresuradas, el Dr. Borda señaló que era necesario retirar los trayectos fistulosos, limpiar la zona de los mismos y revisar si es que, nuevamente, había alguna conexión con el intestino. Tal y como lo señaló, realizó el procedimiento durante la operación y no encontró, gracias a Dios, comunicación alguna, o fístula comunicante, como la llaman ellos. En fin, fui al hospital donde me atiendo para que me brindaran solución respecto a la osteomielitis y el doctor que me atendió, sugirió hacer análisis de cultivos de los trayectos que el Dr. Borda había sacado en sala. Encontró dos bacterias: estafilococo y rothia (la segunda es rara, y es encontrada en la boca de los humanos, usualmente). Con estos resultados iniciamos un tratamiento de antibióticos prolongado (que iba a tomar meses) para la osteomielitis del coxis, hasta que mi doctor consultó con el Dr. Zapater, un neurocirujano muy conocido de la Fuerza Aérea. Este doctor sugirió la exéresis del coxis, es decir, la remoción inmediata del hueso del coxis que estaba infectado, pues este era el que causaba las innumerables formaciones de trayectos fistulosos alrededor del coxis y cercanos al ano.

Y bueno, me puse en las manos del doctor Zapater. Sin embargo, me advirtió que buscaría, durante la operación, si es que había fístulas comunicantes o comunicaciones con el intestino, en cuyo caso me haría una colostomía (o me sacaría el intestino por la panza, en otras palabras). La idea me asustó, pero decidimos, junto con mis papás, llevar a cabo el procedimiento. Me retirarían el coxis (y tal vez me harían una colostomía). Yo estaba muy nervioso la semana anterior a la cirugía, pero traté de no pensar en ello y me compré un play station 3, para entretenerme mientras tanto.

Jueves 22 de agosto de 2013 (internamiento)

Llegué al hospital alrededor de las 10 am. Tras unos largos y tediosos procedimientos burocráticos, me internaron alrededor de la 1 de la tarde. No me dieron almuerzo y más o menos a las 4 de la tarde empezaron a bombardearme con laxantes para limpiarme el intestino. En teoría tenía que entrar a sala de operaciones completamente limpio. Bueno. Además, me conectaron una vía y me pusieron dos antibióticos: ciprofloxacina y amikacina. En la noche previa me dieron una pastilla para dormir, y pude dormir plácidamente.

Viernes 23 de agosto de 2013 (operación)

El día finalmente llegó. Me levantaron temprano, las enfermeras se aseguraron de que me vista adecuadamente para la intervención: completamente desnudo, una bata, un gorrito y unas vendas en las piernas. La rutina era más conocida por mi puesto que ya me habían operado varias veces a mis 24 años, pero esta sería una operación mayor. Requería de anestesia general y había la posibilidad de que me realicen una colostomía en caso encuentren comunicación. Esto ya es cosa seria.

A las 7:30am subí a sala. Mientras estaba esperando arriba al doctor, me dieron un tranquilizante que me hizo dormir casi profundamente. Cuando desperté (alrededor de las 11am) recuerdo haber preguntado a la primera enfermera que vi si es que me habían hecho una colostomía o no. Grata fue mi sorpresa cuando me dio una respuesta negativa. Me volvía dormir un rato.

Un rato más tarde me trasladaban ya de recuperación a mi habitación de hospitalización. En el camino vi a mi ex cirujana (la que me drenaba los abscesos) dándome aliento y ánimos. Además, vi a un sacerdote que me entregó dos imágenes: un Cristo y una Virgen Inmaculada.

Ya en mi cama, con mis papás al lado, entré en mayor conocimiento, aunque seguía medio perdido. No me dolía absolutamente nada. El Dr. Zapater llegó y me informó que me habían sacado el coxis y que, felizmente, no había aparente conexión con el intestino, por lo que no fue necesaria ninguna colostomía. Me dijo unas cosas más también pero no las recuerdo.

Continué con la medicina: dos antibióticos intravenosos y un analgésico (para el dolor) también intravenoso. Sentía mareos, náuseas, tal vez por hablar mucho luego de la cirugía con mis papás y las enfermeras. Aún no me permitían comer nada, tenía dieta líquida.

Sábado 24 de agosto de 2013

El día transcurre normal. Casi ninguna molestia, más que un ligero dolor por estar echado de costado. En ambos costados. Me duelen las caderas y siento un ligero dolor de las nalgas, dolor que se va acrecentando a medida que pasa el día. Lo bueno es que me permitieron dieta completa (pues me moría de hambre y no había ningún compromiso intestinal).

En la noche empezaron algunas complicaciones. Me entró un poquito de fiebre (38 grados), se me aceleraron los latidos del corazón, me dio escalofrío. Me bajaron la fiebre con paracetamol y me mandaron a dormir. Sin embargo, resultó demasiado incómodo dormir. No encontraba posición, me dolía la zona de la operación, me dolían las caderas, las piernas, las nalgas, incluso un poco la cabeza por la fiebre. Pero bueno. Todo pasó.

Domingo 25 de agosto (HOY)

Dormí pésimo, pero me levanté un poco mejor. Me cambiaron los analgésicos de oral a endovenoso, pues ayer me quejé de dolor. Me duele un poco menos la herida ahora y siento que puedo caminar mejor. Hoy me senté por primera vez para comer (claro que inclinándome un poco hacia adelante) y no hubo dolor alguno. Ah, el doctor Zapater me dijo que habían mandado el hueso y algunos tejidos a cultivo y patología para ver qué había. En fin, dice que me dará de alta el martes.

Espero poder irme a casa para jugar play y entretenerme. Igual quiero regresar a trabajar y a la universidad. Espero que el dolor se reduzca poco a poco y no vuelva a pasarme nunca más ningún absceso ni formación de fístulas.

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